El dinero es el bien en que vienen expresados el resto de los bienes, es decir, cumple la función de ser unidad de cuenta. Pero además también el dinero es una mercancía que es ofertada y demandada por los agentes económicos y tiene un precio al que se intercambia. Este precio es el tipo de interés, es decir, el dinero adicional que, por ejemplo, nos cobra una entidad financiera cuando le pedimos un préstamo.

Pero si en un plazo determinado el dinero se devuelve, ¿por qué el prestamista (el que tiene el dinero) le cobra dinero al prestatario (el que pide el préstamo)?

  • Por un lado, porque mientras el prestatario tenga el dinero el prestamista no podrá hacer uso de él.
  • Además, porque, debido a la inflación, cuando el prestatario termine de pagar el préstamo ese dinero ya no tendrá la misma capacidad adquisitiva
  • Por último, porque existe el riesgo de que el dinero no sea devuelto

Si recuerdas, cuando hablamos de los mercados de los factores productivos en el tema 4 de la unidad 1 ya comentamos que en los mercados de capital se coordina la oferta y la demanda a través del tipo de interés. Ya dijimos entonces que aunque, a nivel general, hablamos del tipo de interés, existen numerosos tipos de interés: interés del mercado interbancario, interés del mercado hipotecario, interés de la deuda pública, interés de préstamos al consumo, etcétera.

A buen seguro te resultará familiar ese tipo que permanece durante años junto a las familias hipotecadas: el Euribor. ¿Recuerdas que dijimos que es el tipo de interés de referencia de la mayor parte de los préstamos hipotecarios?

Los tipos de interés son distintos para las diferentes operaciones. Con todo, la base de todos ellos la encontramos en el tipo de interés al que el Banco Central Europeo (BCE) presta a las entidades financieras. A partir de ahí se establecen tipos superiores para la operaciones que ellas contratan con las empresas y las familias.

¿Qué hace que los distintos tipos de interés sean más altos o más bajos? Principalmente los siguientes factores:

  • El plazo: cuanto más largo es el periodo del préstamo más alto es el tipo de interés, puesto que más tiempo estará el prestamista sin poder hacer uso de su dinero y además, si existe inflación, menos valdrá el dinero al final del periodo.
  • El riesgo: cuanto más alto sea el riesgo de impago del préstamo, más alto será el tipo de interés. Por ejemplo, si solicitas un crédito al consumo tendrás que pagar más intereses que si solicitas un préstamo hipotecario, puesto que este último tiene la garantía de la vivienda en caso de no devolverse.
  • La liquidez: esta cualidad se refiere a la facilidad con la que se puede recuperar el dinero. Cuanto más fácil se recupere más bajo será el tipo de interés. Por ejemplo si inviertes tu dinero en una cuenta de ahorro obtendrás menor interés que si lo inviertes en un depósito a plazo fijo en el que no puedes movilizar el dinero hasta finalizado el plazo.
  • El poder de mercado: por último, habría que tener en cuenta que, como los mercados de capitales no son mercados de competencia perfecta, el poder que tiene cada participante en el mercado es muy diferente. ¿Qué interés te cobra un banco si solicitas un préstamo y cuánto te da por el dinero que tienes en tu cuenta? ¿Crees que esas condiciones que te da son las mismas que ofrece, por ejemplo, a empresas grandes y solventes?

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